Un recurso público para familias

Conserva las fotografías
cerca de ti.

Empezar por lo cotidiano

Cuatro hábitos pequeños para reducir el desgaste evitable.

Manipula menos, sujeta mejor

Mantén las manos limpias y secas antes de tocar una foto. Cuando necesites mover una copia, sujétala bien sin tocar la superficie de la imagen y evita comida, bebida o superficies de trabajo agitadas.

Que la luz sea ocasional

Evita dejar fotografías originales al sol directo o expuestas de forma permanente. Para una imagen favorita, una copia puede ser más fácil de mostrar mientras el original descansa en un lugar más oscuro.

Elige un lugar tranquilo

Un espacio interior fresco, seco y estable suele ser más adecuado que un ático, sótano, baño, pared exterior, fuente de calor o almacenaje a ras de suelo. Evita cambios bruscos cuando sea posible.

Mantén los materiales sencillos

Utiliza carpetas, fundas o cajas pensadas para fotografías cuando sea posible. Evita cinta adhesiva, gomas elásticas, clips, pegamento de caucho, PVC y materiales adhesivos desconocidos en contacto con la foto.

Para verlas a diario

Deja que una copia reciba el uso.

Un escaneo, una impresión u otra copia de consulta puede facilitar compartir una fotografía sin manipular el original continuamente. Identifica las copias de forma suficiente para que la familia sepa qué está viendo y guarda el original aparte del uso habitual cuando sea viable. Se trata de reducir la manipulación, no de prometer que una copia o método de almacenaje dure para siempre.

Para leer más

Consulta la orientación independiente de conservación.

Las sugerencias anteriores son un resumen en lenguaje claro de dos recursos independientes de preservación. Sus indicaciones pueden actualizarse y las necesidades varían según el proceso, antigüedad y estado de cada fotografía.

Una familia puede empezar con una fotografía, una superficie limpia y una decisión cuidadosa. No hace falta organizar todas las imágenes a la vez.